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[Cuento]Papa Noel existe

23 de diciembre de 2016

-Hijo, ¿ya estas listo?
-Si mamá
El niño, aún sin remera ni zapatillas puestas, seguía jugando con sus autitos. Ahora habían dejado de correr carreras para chocarse unos a otros en una batalla cruel de motores. Su madre se iba a enojar pero la batalla era prioridad nacional.
-¡Nicolás!.-el tono hizo sobresaltar al niño.-¿Queres festejar navidad o le decimos papá noel que no venga?
Sin necesidad de más palabras el chico corrió a vestirse. La amenaza de que no le cumplieran su lista de deseos era más que suficiente. Además ese año irían a festejarlo a casa de su tío por lo que había escrito una carta para su casa y otra para la de su tío. Ojalá el señor barbudo le cumpla ambas. Quizá pensaría que era un chico distinto, aunque era muy difícil engañar a papá noel.
Antes de salir de la casa se aseguró que su carta estuviese a la vista. El arbolito estaba en el comedor justo al lado del pasillo pero desde la puerta del ascensor no se lo podía ver. Sus padres le habían pedido que lo llamase y esperara allí pero el ascensor llegó y ellos aún no salían de la casa por lo que fue a buscarlos. Corriendo dio vuelta el pasillo y se quedó congelado. Sus padres estaban colocando regalos en la base del arbolito.
-Ay nico.-suspiro su madre con algo de ternura y lástima. Después de todo con solo seis años debía ser lindo creer en papá Noel. Sin decir palabra volvió a la puerta del ascensor pensando. Quizá sus padres estaban ayudando a papá noel a adelantar trabajo. Quizá, además de los regalos de papá noel, sus padres querían obsequiarle algo.
El camino a la casa de su tío fue silencioso. Sus padres no sabían qué pensaba su hijo y tampoco sabían qué decir. Nicolás pensaba mil razones distintas para lo que sus padres hacían pero no encontraba ninguna que lo convenciera. Otra fantasía rota. Creyó que sus padres sólo mentían sobre el hada de los dientes pero al parecer no era la única mentira.
-¿Los reyes magos también son ustedes?.-había algo de esperanza en su voz
Intercambiando miradas con su marido, la mujer suspiró y decidió ser sincera.-si
Oh, genial. Pensó el chico. Sólo faltaba que le dijeran que era mentira que si no comías tu comida, por las noches venía el cuco y te llevaba en una bolsa.
Esa noche a pesar de la tristeza, le gustaba conocer algo que sus primos desconocían. Ellos estaban tan emocionados por papá noel que ni se imaginaban la verdad. Decidió no contarles nada para no romperles la fantasía como le había pasado a él pero también porque le gustaba tener un secreto que otros no.
El brindis de medianoche lo hacían en la calle así podrían ver los fuegos artificiales y le daban tiempo al papá noel de mentira para poner todos los regalos en la base del árbol. Sin embargo, todos notaron algo en el cielo. Un punto rojo cruzaba el cielo.
-¡Es papá noel!.-gritó Nico con una sonrisa de oreja a oreja. Sus padres estaban equivocados. Sí existía papá noel. Los adultos no creían en nada y ponían regalos por las dudas pero papá noel llevaba los suyos. Estaba seguro. Cuando volviera a casa habría más regalos que los que pusieron sus padres.

-Papá noel existe.-susurró, casi para sí mismo.

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